No podía estar ausente de la literatura peruana, siendo el Pisco sinónimo mismo de Perú. Julio Ramón Ribeiro lo menciona en muchas oportunidades, en "las Botella y los Hombres", por ejemplo; Mario Vargas Llosa lo menciona en varios personajes bebedores de Pisco, personajes que se dan valor con un trago de Capitán (dos partes de Pisco y una de Vermouth rojo), o el famoso Chilcano (Pisco con ginger ale y unas gotas de Limón) que aparece en la célebre "Conversación en la Catedral"; Alfredo Bryce Echenique, en "Un Mundo para Julius", cuenta como los personajes principales beben Pisco Sour en un almuerzo taurino. Como estos, muchísimos más ejemplos.
Pero encontré, hurgando por viejos libros de poemas y relatos, un muy buen homenaje del poeta tacneño Federico Barreto, al Pisco, que me pareció interesante publicar:
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| Tradicionales "Chilcano" y "Capitán" |
No es el Pisco únicamente,
color, esencia y sabor,
sino que este es el mejor
que cualquier otro aguardiente.
Sereno como una estrella
es el Pisco...
la más bella promesa de fantasía
y es casi una poesía
cuando duerme en la botella.
Tiene el Pisco un corazón
que palpitando en la copa,
llena el alma de una loca
carcajada de ilusión.
Es ola, reventazón,
que convierte en un instante
lo amargo duro y cargante
en su admirable cordón.
No hay velada ni velorio,
ni jarra lisurera,
donde no esté destapada
la botella compañera
Andrés Sánchez Alayo


