Por: Andres Sanchez Alayo
El Pisco, el más exquisito aguardiente de uva, es un ancestral producto peruano. Sus orígenes se remontan a las más antiguas tradiciones culturales surgidas desde inicios de la Colonia en el Perú.
Desde el propio vocablo Pisco, que lo define, de origen quechua y que significa ave, nos encontramos ante un producto con carácter, temperamento e historia.
Ya en 1534 Cristóbal de Molina “el cuzqueño” en su Fábula y Ritos de los Incas llama a los pájaros piscos, así como en 1550 Pedro Cieza de León en su Crónica del Perú, hace referencia a las aves de estas tierras también como piscos.
Posteriormente, la palabra pisco adquiere varias acepciones. En primer lugar, la quechua originaria que designa a las aves. Pisco es también la zona geográfica de lo que hoy es el puerto y pueblo de Pisco, en el departamento de Ica. Son piscos, por otro lado, las botijas de barro en las que se fermenta el mosto y en las que antiguamente se conmercializaba el aguardiente de uva. Aguardiente al que, por ser embarcado en el puerto de ese nombre y en botijas llamadas piscos, se concluyó por llamarlo así también.
No existe referencia alguna a la destilación de aguardiente de uva en América anterior al Pisco, que desde tan antiguo se produce en el Perú.
Andres Sanchez Alayo
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